Tratado TransPacífico, un retroceso a las políticas y estrategias medioambientales

Tratado TransPacífico, un retroceso a las políticas y estrategias medioambientales

martes 23 abril, 2019

Gran conmoción generó la aprobación del Tratado TransPacífico por parte de la Cámara de Diputados de Chile durante la tarde del miércoles 17 de abril. Tras una larga jornada de discusión, la Cámara baja aprobó la iniciativa con 77 votos a favor, 68 en contra y 2 abstenciones, esperando que el Senado tomé la decisión final frente al acuerdo que pretende generar un marco político comercial entre 11 países de la región del Pacífico.

De esta forma, el voto final lo tendrá la Cámara Alta del Senado chileno, la cual mantendrá la difícil decisión de analizar los consecuencias favorables y negativas que significaría ser parte de este tratado multinacional, el cual reuniría a Chile con países como Estados Unidos, Canadá, Perú y Nueva Zelanda, entre otros. Sin embargo, expertos ya anticipan que la situación sería sumamente perjudicial para el medio ambiente, generando consecuencias negativas en el complejo escenario que enfrenta el planeta debido al cambio climático.

A nivel general, el tratado significaría la pérdida de soberanía de los países frente a sus propias decisiones y orgánicas, por esto mismo, la materia medio ambiental quedaría en segundo plano y limitada al “ejercicio razonable” o de “buena fe” de las empresas multinacionales en los territorios de cada país. Esto queda demostrado en el TTP, ya que no se hace referencia a algún marco o estándar internacional que obligue a los Estados y empresas a cumplir en materia medioambiental, sino que, según el capítulo 20, la conservación de la naturaleza quedaría a criterio de cada país firmante y al uso que le den las multinacionales.

Es más, el tratado propone una flexibilidad en la protección de la naturaleza frente la mercantilización de bienes naturales, buscando mecanismos voluntarios ante el uso de recursos en los diferentes territorios. “Auditorías, informes voluntarios, incentivos basados en el mercado, intercambio voluntario de información y conocimiento especializado, y asociaciones público-privadas” son algunas de las medidas que propone el posible acuerdo, siempre con la opción de ser voluntaria para los países adscritos.

La biodiversidad agrícola también es un aspecto en riesgo que enfrenta el tratado, ya que el acuerdo privatizaría las semillas, dejando en manos de empresas multinacionales, como Monsanto, la producción, modificación y distribución de estas. Esto generaría un monopolio, ya que las semillas estarían patentadas por las empresas, generando un costo para los usuarios por su uso.

De esta manera, la próxima jornada legislativa en el Senado de Chile será de vital importancia para todas y todos los preocupados por la preservación y cuidado del medio ambiente y la naturaleza, quedando en manos de los parlamentarios la decisión de otorgar más peso a las políticas comerciales o a las ecologistas.

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